El cuerpo que brota
El cuerpo que piensa, que es memoria, que saborea, que va deforme por las calles.
Camino y vuelvo un poco de la ciudad al puerto, del puerto a la ciudad sin fin, del fin del mundo al infinito en un par de pasos. No hay mucho que hacer por aquí y pregunto cosas sin respuestas, subo algún cerro o me dejo caer al río buscando ¿Qué? Un cuerpo que entregue certezas, ilusión de verdad, estatuas de divinidades cagadas por palomas, algo. Un cuerpo o más. Lenguas, pelos, sexos, ojos, manos, cuerpo. Pero amanece y las certezas se evaporan, la lluvia las barre y me mojo con asco, con rabia que deviene en grito y llanto. Puro vacío. Puto vacío.
A veces, caminando en un puente sobre una gran avenida, he sentido flotar mi cuerpo. He sido feliz sumergida entre esos árboles aprisionados de los parques, he soñado con cambiar el mundo, he imaginado que trasciendo. Suelo ser feliz en verano, mi piel se quema y suda y me siento viva. Viajando creo que crezco, crece mi cuerpo, crece el alma, el corazón y la voz sale nadando por mares y lagos, baja por el río que llega a la capital y se pudre. Yo me pudro también y así sé que soy carne, que tengo peso y me libero. No quiero querer tener alas. No quiero ser importante. Prefiero el silencio. Anhelo el silencio.
Hoy tengo la vista nublada. Hoy tengo el hocico amargo. Hoy tengo las manos frías. Hoy mi pelo huele a cigarros. Hoy no tengo hambre. Hoy me desvanezco por completo, caigo los cinco pisos que me separan del cielo y me derrito, continúo eternamente. Decido caer, volver sería un insulto. Pero la soledad pica en el cuerpo y busco y busco desesperadamente, busco demasiado.
Es evidente que no hay respuesta ni camino. No hay evasión posible, el vino no es suficiente, la droga no es suficiente, el sexo y la comida no son suficientes. No hay camino ni luz, por eso me pierdo y la carretera crece agobiante. Me perdí, amor. Me perdí al nombrarte y ya no sé hacer desaparecer fantasmas. Ahora me paro en cornisas y escaleras esperando la tormenta, o sin esperar nada. En las mañanas me desarmo, te miro y me desarmo, es terrible. No hay final.